Las células madre hematopoyéticas (HSC)
son las encargadas de renovar todas las células sanguíneas a lo largo de la vida adulta.
Estas células madre poseen tres características básicas:
- Son multipotentes, es decir, tienen el potencial de generar los linajes sanguíneos: la línea roja que produce los eritrocitos, la línea blanca que produce células de diferentes tipos como el de tipo linfoide: linfocitos B y T, y el tipo mieloide: basófilos/mastocitos, eosinófilos, neutrófilos/granulocitos, y monocitos/macrófagos, también genera la línea trombocítica que da origen a megacariocitos/ plaquetas.
- Las HSC tienen un alto potencial proliferativo, es decir que son capaces de dividirse y producir un gran número de células maduras durante la vida del individuo.
- Las HSC tienen alta capacidad de generación de nuevas células madre idénticas, manteniendo una división de tipo simétrico, capacidad conocida como auto-renovación.
Las células madre mesenquimales (MSC)
son células pluripotentes y adultas con morfología fibroblastoide y plasticidad hacia diversos linajes celulares como condrocitos, osteocitos y adipocitos entre otros, lo que las convierte en una herramienta muy útil en la medicina regenerativa.
Son células indiferenciadas capaces de auto-renovarse y con capacidad de multiplicación muy alta.
La primera referencia publicada sobre el aislamiento de células madre mesenquimales se remonta a 1997. Desde entonces, el conocimiento sobre este tipo de células ha evolucionado considerablemente y hoy en día es posible aislarlas con relativa facilidad.
Estas células pueden ser aisladas principalmente de médula ósea, tejido y sangre de cordón umbilical y tejido adiposo. También aparecen, aunque en ínfima cantidad, en muchos órganos adultos humanos así como en la placenta y líquido amniótico de los recién nacidos.
Comparando las distintas fuentes de células madre mesenquimales existentes en el organismo humano, concluimos que el tejido del cordón umbilical:
- Contiene un número de células muy superior.
- La recogida del tejido no supone ningún riesgo para la madre o su bebé.
- Su expansión en laboratorio es un proceso habitual y comprobado.
Las MSC añadidas a las HSC han sido utilizadas como soporte de la acción inmunosupresora que reduce la incidencia de la enfermedad Injerto contra Huésped (EICH) en algunos pacientes y hace posible el uso posterior de menores dosis de fármacos inmunosupresores.
Entre las aplicaciones de las células madre mesenquimales pueden citarse:
- Aceleración de la reconstitución de la hematopoyesis ("reconstrucción" de la circulación sanguínea) en pacientes después de la quimioterapia o la radioterapia.
- Atenuación de la enfermedad injerto contra huésped (rechazo de trasplantes).
- Osteogénesis imperfecta (también llamada huesos de cristal).
- AVC (accidente vascular cerebral).
- La diabetes de tipo I.
- Reparación de lesiones en el riñón, el músculo y el pulmón.
- Promoción de la angiogénesis (proceso fisiológico que consiste en la formación de vasos sanguíneos nuevos a partir de los vasos preexistentes).
- Tratamiento de las heridas crónicas en la piel.
- Aceleración de la cicatrización de heridas en las que se realiza conjuntamente un injerto de epidermis y MSC, disminuyendo también el riesgo de amputación.
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