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Células madre mesenquimales.
Este proceso fue desarrollado en colaboración con un equipo de investigadores portugueses y está patentado por el Grupo farmacéutico al que pertenece nuestro laboratorio.
- Proceso de cultivo. Tras el aislamiento de las células madre mesenquimales, la solución que las contiene es colocada en un frasco de cultivo de células. Aquí las células se fijarán al frasco, o sea, se pegarán en el fondo del frasco y se multiplicarán, siendo ésta una de las características que permite su identificación como células mesenquimales.
Al ser colocadas estas células en condiciones ambientales propicias y en un medio de cultivo adecuado se multiplicarán, originando un número de células ideal para su criopreservación.
Las células mesenquimales son colocadas en varios criotubos , lo que permite descongelar parte de la muestra y dejar el resto intacto para, en caso de que fuera necesario, su uso en distintos tratamientos futuros.
- Criopreservación. Antes de la criopreservación, se añade a las células madre una solución de criopreservante que impide la pérdida de viabilidad celular de la unidad durante la congelación y cuando la unidad sea descongelada. Su adición es efectuada a una velocidad controlada, con agitación y disminución progresiva de la temperatura (de temperatura ambiente hasta 5º C).
Durante este proceso se realizan nuevos exámenes de esterilidad y cálculo de células totales y mononucleadas. Los valores obtenidos en estos exámenes permiten evaluar el rendimiento de todo el proceso.
Tras el muestreo, cada unidad es colocada en un tanque de criopreservación con disminución de temperatura a velocidad controlada, designado como Controlled Rate Freezer (CRF). Este equipamiento permite enfriar la muestra desde 5º C hasta –140º C. El control de la disminución de temperatura minimiza la pérdida de viabilidad de las células, ya que evita la formación de cristales en su interior.
Cuando la muestra alcanza la temperatura de –140º C es retirada del CRF y colocada en un sistema de criopreservación.
Las células son almacenadas en las instalaciones de nuestro laboratorio durante 20 años (o hasta que sean necesarias) en fase de vapor de nitrógeno líquido (a una temperatura inferior a 190º C negativos). La utilización de la fase de vapor permite evitar problemas de contaminaciones cruzadas que pueden existir cuando se utiliza la fase líquida del nitrógeno.
El nivel de nitrógeno se mantiene estable por medio de un sistema mecánico de alta tecnología conectado a un depósito de nitrógeno.
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